Ingredientes que necesitamos
- 1 café espresso (unos 30 ml)
- 25 ml de brandy (o ron, anís, orujo o Licor 43)
- 1 cucharadita de azúcar (opcional)
- 1 tira de piel de limón (opcional)
Preparación
- Primer paso - Calentar el vasoLlena un vaso pequeño de cristal grueso con agua caliente, déjalo un minuto y sécalo. Así el carajillo no se enfría al servirlo.
- Segundo paso - Preparar el licorVierte en el vaso los 25 ml de brandy. Si lo quieres dulce, añade la cucharadita de azúcar y la tira de piel de limón.
- Tercer paso - Preparar el caféPrepara un espresso corto e intenso, en cafetera de espresso o en cafetera italiana.
- Cuarto paso - Unir y servirVierte el café recién hecho sobre el licor, remueve para disolver el azúcar y sirve inmediatamente.
Origen y tradición
El carajillo forma parte de la cultura de bar española desde hace generaciones, sobre todo en Cataluña, la Comunidad Valenciana y el resto del litoral mediterráneo. Sobre el origen del nombre hay varias teorías y ninguna está demostrada. Una de las más repetidas lo relaciona con la palabra «coraje»; otras lo atribuyen a expresiones coloquiales de la época. Lo más prudente es decir que su origen es incierto.
Lo que sí sabemos es su lugar en la mesa: el carajillo se pide al final de la comida, con la sobremesa. Es uno de los grandes cócteles con café y de postre y un imprescindible entre los cócteles españoles.
Variantes regionales
- Carajillo de brandy o coñac: El más clásico en buena parte de España. En el bar se suele pedir simplemente «un carajillo».
- Carajillo de ron: Muy habitual en Cataluña y Valencia, más dulce y aromático.
- Carajillo de anís u orujo: Popular en el norte y en zonas rurales. El anís le da un toque dulce y anisado; el orujo, un carácter más seco y potente.
- Carajillo quemado: El licor se calienta con azúcar, piel de limón y unos granos de café, se flamea unos segundos y después se añade el café para apagar la llama.
- Cremaet valenciano: Primo cercano del carajillo quemado: ron, azúcar, canela, piel de limón y granos de café que se queman en un vaso o cazuelita antes de añadir el café. Se toma en muchos almuerzos valencianos.
- Carajillo frío con Licor 43: Muy popular en México y cada vez más en España: Licor 43 y espresso agitados con hielo, o servidos en vaso bajo con hielo.
Consejos para que salga perfecto
- Buen café: El café es la mitad del carajillo. Usa un espresso recién hecho, corto e intenso; un café aguado lo arruina.
- No te pases con el licor: Entre 20 y 30 ml es lo habitual. Más cantidad tapa el sabor del café.
- Vaso de cristal grueso y caliente: Aguanta bien el calor y mantiene la temperatura. Puedes ver más opciones en nuestra guía de tipos de vasos y copas.
- Si lo quemas, con cuidado: Flamea siempre lejos de cortinas y objetos inflamables, con poca cantidad de licor, y nunca añadas más licor mientras haya llama.
¿Cómo acompañar el carajillo?
Como bebida de sobremesa, el carajillo encaja con dulces sencillos y con la parte final de la comida:
- Dulces tradicionales: Carquiñolis, almendrados, polvorones o rosquillas.
- Chocolate negro: Unas onzas de chocolate con un alto porcentaje de cacao.
- Postres de cuchara: Flan casero, natillas o crema catalana.
- Almuerzo valenciano: En su versión de cremaet, cierra el tradicional almuerzo de bocadillo a media mañana.
Curiosidades
- «Trifásico»: En algunas zonas se llama así al carajillo al que se le añade un poco de leche, porque reúne café, licor y leche.
- Separado o junto: Hay quien pide el café y la copa por separado para mezclarlos a su gusto en la mesa.
- Un clásico que vuelve: La versión fría con Licor 43 ha devuelto el carajillo a las barras de coctelería y lo ha dado a conocer a un público nuevo.
Menú con carajillo
Un menú de comida larga de domingo, de las que piden sobremesa. La escalivada con anchoas y el pan con tomate abren el apetito con sabores mediterráneos. El arroz al horno es el plato contundente y familiar, y el conejo al ajillo pone el punto sabroso y casero. Tras un flan de huevo bien hecho, llega el momento del carajillo: caliente, aromático y con el licor justo para no tapar el café.







