Ingredientes que necesitamos
Para una jarra de unos 3 litros (4-6 personas):
- 1 litro de vino tinto joven, frío
- 1 litro de refresco de cola, muy frío
- Abundante hielo en cubitos
- 1 limón (opcional, para unas gotas de zumo o rodajas)
Preparación
- Primer paso - EnfriarMete el vino y el refresco de cola en la nevera varias horas antes. El calimocho tiene que tomarse muy frío.
- Segundo paso - Preparar la jarraLlena hasta la mitad con hielo una jarra de unos 3 litros. Necesitas espacio de sobra por la espuma.
- Tercer paso - Verter el vinoEcha primero el litro de vino tinto sobre el hielo.
- Cuarto paso - Añadir la colaVierte el refresco de cola despacio y con la jarra inclinada: al juntarse con el vino forma mucha espuma. Remueve una sola vez, con suavidad.
- Quinto paso - ServirSirve en vasos anchos con hielo. Si te gusta un punto más ácido, añade unas gotas de limón o una rodaja en cada vaso.
Origen y tradición
El calimocho se asocia al País Vasco, donde se escribe kalimotxo, y desde allí se extendió por toda España a partir de los años setenta y ochenta. Sobre su nacimiento circulan varias historias; la más repetida de ellas sitúa la mezcla en unas fiestas de la margen derecha de la ría de Bilbao, donde se habría mezclado con cola un vino que no estaba bueno para poder venderlo. Ninguna de estas versiones se puede confirmar, así que lo más honesto es decir que su origen exacto es incierto.
Lo que no admite discusión es su papel en las fiestas populares: txosnas, verbenas y peñas de San Fermín lo han convertido en una de las bebidas más reconocibles del país. Por eso no podía faltar entre nuestros cócteles españoles.
Variantes regionales
- Kalimotxo vasco: La versión de referencia, a partes iguales, con vino tinto joven y mucho hielo, servido en vaso ancho con hielo.
- Con un toque de limón: Muy habitual en bares: unas gotas de zumo o una rodaja equilibran el dulzor de la cola.
- Más vino que cola: Hay quien prefiere una proporción de 60/40 a favor del vino para que la mezcla sea menos dulce.
- Con cola sin azúcar: Una opción más ligera que funciona bien si el vino tiene buena fruta.
- Con vino rosado: Menos habitual, pero da un resultado más ligero y afrutado, muy agradable en verano.
Consejos para que salga perfecto
- No uses un vino malo: No hace falta un gran reserva, que además se pierde con la cola, pero un vino defectuoso se nota. Lo ideal es un tinto joven, afrutado y con poca madera, por ejemplo de tempranillo o garnacha.
- Cuidado con la espuma: El vino y la cola reaccionan y suben mucho. Vierte la cola en último lugar, despacio y por la pared de la jarra.
- Hielo en cantidad: Con poco hielo, este se derrite rápido y la mezcla queda aguada. Mejor llenar bien la jarra con cubitos grandes. Más ideas en nuestra guía de tipos de hielo.
- Prepáralo en el momento: El calimocho preparado con horas de antelación pierde el gas y queda plano.
- Para una fiesta: Para calcular cuántas jarras preparar según el número de invitados, usa la calculadora de cócteles para fiestas para afinar las compras.
¿Cómo acompañar el calimocho?
El calimocho es bebida de fiesta y de comida informal. Combina bien con sabores contundentes y salados:
- Pintxos y bocadillos: Tortilla de patatas, bocadillo de chistorra o de lomo con pimientos.
- Embutidos: Chorizo, salchichón o morcilla a la plancha.
- Carne a la brasa: Costillas, panceta o chuletillas en una barbacoa de verano.
- Picoteo: Patatas fritas, frutos secos y aceitunas.
Curiosidades
- Dos grafías: En castellano se escribe calimocho y en euskera kalimotxo; ambas formas se usan y se entienden en toda España.
- Fama internacional: La mezcla de vino tinto y cola existe también en otros países con otros nombres, lo que demuestra que la idea es sencilla y funciona.
- Una bebida de compartir: En muchas fiestas se prepara en jarra para compartir en la cuadrilla, más como costumbre de grupo que como cóctel.
Menú con calimocho
Un menú pensado para una comida de cuadrilla en fiestas. Los pintxos abren el apetito mientras se sirve la primera jarra de calimocho bien frío. Las alubias rojas, contundentes y reconfortantes, son el plato de cuchara que no puede faltar en el norte. Las chuletillas a la brasa aportan el punto graso y tostado que el calimocho, con su frescor y su gas, equilibra muy bien. Y para cerrar, un arroz con leche casero con canela por encima.







